NI UN FEMINICIDIO MAS Junio 4, 2008
Posted by emiliolopezromero in COMENTARIOS.Tags: feminicidio, guatemala, mujeres
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A finales de junio se cumplirá un año de un viaje de trabajo que realicé a Guatemala, en el que tuve ocasión de conocer muy de cerca una de las realidades, a mi juicio, más lacerantes y condenables de América Latina: los feminicidos.
Este reportaje es fruto de esos abrazos solidarios, miradas y conversaciones que matuve con algunas de esas miles de guatemaltecas golpeadas por esta terrible tragedia. Un año después y tras haber sido publicado en algunos portales de internet y varios medios hispanos de Estados Unidos, quiero compartirlo con mis lectores de América America Latina Es Asi.
Más de 3.000 muertes y sólo 30 condenas desde el año 2000
Guatemala, un ‘paraíso’ para los asesinos de mujeres
La fundación ‘Sobrevivientes’ de Norma Cruz, un ejemplo de dignidad y solidaridad en medio de tanta impunidad
“Era una joven tranquila, risueña y amable”. Así recuerdan sus familiares a Fernanda, una de las muchas guatemaltecas que engrosan la larga lista de mujeres asesinadas en este país centroamericano. Soltera, morena, de complexión delgada, pelo negro y mediana edad, la última vez que fue vista con vida fue el 1 de febrero y tres días después su padre identificó el cadáver en la Morgue de la Ciudad de Guatemala.
De una familia de escasos recursos, Fernanda se puso a trabajar desde muy joven para ayudar en los gastos familiares. Primero como cocinera, luego como camarera, más tarde colaborando con una ONG que atiende a niños discapacitados. Tiempo después empezó a trabajar como secretaria y contadora en un auto servicio de mecánica. Ese fue su último trabajo.
En el momento de su desaparición estudiaba en la Universidad de San Carlos porque, según decía, quería una vida mejor tanto para ella como para sus futuros hijos. Su madre no puede contener las lágrimas cuando rememora aquellos fatídicos días. “Fui la última persona que la vio con vida”, afirma María Elena. En ese momento, con las prisas, no prestó atención a cómo iba vestida. Sólo recuerda que llevaba un suéter blanco.
Bien entrada la noche, y tras comprobar que Fernanda no llegaba a la casa, sus padres y sus hermanos empezaron a preocuparse. Horas más tarde salieron en su busca, recorriendo los hospitales de la ciudad,
pensando que quizá habría sufrido un accidente. En ningún momento se les pasó por la cabeza que algo malo podría haberle ocurrido y aún tenían la esperanza de encontrarla con vida.
Fue su padre quien dos días después recordó haber leído por la mañana en el periódico Prensa Libre una noticia sobre el asesinato de una mujer que vestía un suéter blanco, falda blanca y blusa roja. La hermana menor de Fernanda se dirigió a su cuarto y buscó en el armario qué ropa hacia falta: un suéter y una falda blanca. Un escalofrío recorrió el cuerpo del padre de la joven.
Inmediatamente se presentó en la Morgue, donde le informaron que a última hora de la noche del 1 de febrero ingresó una mujer cuyo cuerpo apareció poco antes en un terreno baldío. El cadáver estaba degollado, tenía una herida hecha con un arma punzo cortante, otra herida más fina alrededor de la nuca. Le habían apuñalado en el abdomen, los brazos, el tórax, la espalda y las piernas.
PEOR QUE CIUDAD JUAREZ
Fernanda es una de las cerca de 500 mujeres que fueron asesinadas en Guatemala en el último año. Estas escalofriantes cifras ponen de manifiesto el peligro que supone para una mujer nacer y vivir en ese país. Y es que en los últimos años el número de asesinatos ha aumentado de forma dramática: 494 en 2004, 665 en 2005 y 587 en 2006. En un país con 12 millones de habitantes, estas estadísticas son insoportables e incluso superan la ‘pesadilla’ de Ciudad Juárez, en México, más conocidos por la comunidad internacional.
El patrón suele ser el mismo. Mujer, residente en zona urbana, de entre 18 y 26 años, y lo que es más alarmante todavía: cada vez son cometidos con mayor saña. Según el Instituto Anatómico Forense, los cadáveres llegan a la morgue con heridas de arma de fuego y arma blanca, pero también por asfixias por estrangulamiento, con graves mutilaciones, daños en el hígado, el páncreas, los pulmones…
En lo que va de año el 18% de los crímenes fueron perpetrados por las ‘maras’, el 13% por el narcotráfico, el 8% por ajuste de cuentas, el 6% por problemas personales y el 5% por venganzas. En el resto de casos -la mitad- no se pudo determinar el móvil. Y cuando en Guatemala se desconoce el motivo del asesinato de una mujer todo el mundo sabe por qué. Por la violencia que ejercen contra ellas sus maridos, sus parejas, sus padres…
SOLO 30 CONDENAS
Lo cierto es que desde que comenzó el año 2000 más de 3.000 guatemaltecas, muchas menores de edad e incluso niñas, han muerto en este país víctimas de diversas formas de violencia. Y aquí llega el otro dato vergonzoso: en estos seis años los jueces sólo han dictaminado 30 sentencias condenatorias. Por eso no es de extrañar que Guatemala se haya convertido en un ‘paraíso’ para los asesinos de mujeres.
Son muchas y muy variadas las razones por las que este tipo de crímenes quedan impunes. Sin duda, uno de los principales es la falta de voluntad política para que la Fiscalía y la Policía se tomen en serio las investigaciones. Fue sólo hace unos meses cuando se creó un grupo especial de la Policía Nacional Civil para hacerse cargo de este tipo de delitos. Hasta entonces, sólo había 10 agentes en todo el país para investigarlos.
También resalta la precariedad de los recursos públicos destinados a investigar los asesinatos de mujeres y el hecho de que la Fiscalía sólo tenga cuatro agencias dedicas en exclusiva, conformadas por un fiscal, cuatro auxiliares y dos oficiales. Por eso el 90 por ciento de los casos permanece sin investigar y, de los que llegan a los tribunales, sólo el 1 por ciento termina con una condena de los culpables.
Otro de los problemas es que los tiempos de espera son muy largos ya que se tarda de tres a cuatro años en llegar a juicio. Y a veces es demasiado tarde porque, según datos recientes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos, el 13 por ciento de las víctimas que presentaron una denuncia en la Fiscalía de Delitos contra la Mujer murieron tiempo después por falta de atención.
LEY CONTRA EL FEMINICIDIO
En este contexto de horror e impunidad, hace años la diputada Myrna Ponce, de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso, trabaja para que se tipifique como delito el ‘feminicidio’ en Guatemala, un país que cuenta con una Secretaría Presidencial de la Mujer, una Defenso
ría de la Mujer Indígena y un Foro de la Mujer, entidades que necesitan del apoyo decidido del actual Gobierno, pero sobre todo del que salga de las urnas el próximo 9 de septiembre.
A finales de mayo, la Comisión de Derechos Humanos del Congreso emitió un dictamen favorable a la propuesta de Ley contra el Feminicidio, impulsada por Ponce, que tiene por objetivo establecer penas más drásticas para aquellos que cometan delitos contra las mujeres, niñas y adolescentes, así como promover planes orientados a la erradicación de la violencia física, psicológica, sexual, moral y patrimonial en su contra.
La intención es desarrollar principios básicos, medidas preventivas y figuras penales que garanticen la integridad y dignidad de las mujeres, así como su derecho a una vida libre de violencia física, psicológica, sexual o patrimonial, particularmente cuando por razón de género, en las relaciones de poder o confianza, y en el ámbito familiar, laboral o social, el agresor cometa prácticas discriminatorias, agresiones físicas o psicológicas.
Norma Cruz, directora de la Fundación Sobrevivientes, tiene sus dudas sobre la posibilidad de que prospere el anteproyecto de Ley contra el Feminicidio. “Si no sale antes de las elecciones no se aprobará. Ahora es un tema que interesa para ganar votos”, afirma esta incansable luchadora por los derechos de las mujeres, para quien faltan más diputadas como Ponce, “comprometidas” con los Derechos Humanos de las mujeres.
‘SOBREVIVIENTES’
Norma Cruz no quiere ser pesimista pero recuerda que en Guatemala, como en muchas parte de América Latina, predomina una cultura “muy machista y patriarcal” y con un Congreso de la República formado en su mayoría por hombres, ya que sólo hay 14 mujeres diputadas de un total de 154. “Hay que ser realistas, nos guste o no, lo cierto es que estamos en desventaja”.
Sobrevivientes nace de una experiencia personal de búsqueda de justicia muy dolorosa de Norma, que como en tantos otros lugares del planeta fue encontrando a su paso mujeres sufriendo la misma experiencia, sin ningún tipo de acompañamiento, mujeres víctimas de violación, niñas victimas de abusos deshonestos, casos de incesto, jóvenes violadas que quedaron embarazadas, todas buscando justicia en condiciones desfavorables.
Esta asociación presta apoyo a mujeres víctimas de violencia y a familiares de mujeres asesinadas en tres áreas esenciales: acceso a justicia, atención psicológica y programas de acompañamiento y asistencia económica. La idea es ofrecer a la víctima una abogada durante el proceso legal, atender psicológicamente traumas asociados a la experiencia sufrida, y enseñar y educar que la violencia no es algo normal y puede ser denunciado.
“La violencia no debe ser parte de nuestra vida porque no es algo normal y porque todas y todos tenemos derecho a vivir sin violencia, sin temor. Pero sobre todo a romper el silencio”, explica Norma, que fue una de las 1.000 mujeres seleccionadas como parte de una iniciativa para que 1.000 mujeres de todo el mundo que trabajan por la paz desde distintos ámbitos optaran al Premio Nobel de la Paz, en su edición de 2005.
FALTA DE RECURSOS
En la actualidad Sobrevivientes cuenta sólo con una partida de 250.000 dólares que fue aprobada por el Congreso de la República gracias a las gestiones de Myrna Ponce. Aunque está previsto que pueda renovarse cada año, “en cualquier momento puede desaparecer”, según critica Norma Cruz, quien recuerda que el año pasado pasaron por su centro 600 mujeres y que en todo el país sólo hay otros tres albergues para mujeres.
“Los recursos que tenemos no dan para mucho, y a veces me pregunto cómo podemos hacer tanto con tan poco pisto (dinero)… y entonces empiezo a creer en el milagro de la multiplicación de los panes y los peces
“, dice entre risas la directora de esta asociación, en la que trabajan 35 personas, entre abogadas, psicólogas, administrativas y trabajadoras sociales, además de muchos voluntarios y por lo general, las mujeres que pasan por el centro que luego ayudan en lo que pueden.
En otro momento Cruz, que estuvo alzada en armas durante la guerra civil, asegura tajante que la violencia de hoy está vinculada a la del pasado. “Hoy los cadáveres aparecen con los mismos signos de tortura”, reconoce. Pero también tiene claro que ahora entre las mujeres hay más miedo. “En esa época los asesinatos eran selectivos y sabíamos por donde venía (el agresor). Ahora no sabemos por donde llegará el verdugo, porque muchas veces está en casa”.
“Por eso el mensaje que tenemos que trasladar a nuestras mujeres y niñas es que es posible romper el silencio y encontrar justicia, y a nuestros verdugos que sepan que sus actos violentos tendrán consecuencias y que sus crímenes no quedarán en la impunidad. Hay que cambiar esa mentalidad tan arraigada de que ‘yo violo, yo maltrato, yo asesino, y no me pasa nada’”, pide la directora de la asociación.
MAS MUERTAS QUE EN LA GUERRA CIVIL
Norma insiste en que la violencia contra las mujeres en Guatemala ha evolucionado de tal manera que ahora tiene unas dimensiones “sobrehumanas”. Y para que no haya dudas recuerda que en la actualidad se ha superado la cifra de mujeres muertas respecto a la guerra civil, ese conflicto que desangró el país durante más de treinta años y que concluyó con la firma de unos acuerdos de paz que para muchos, diez años después, siguen sin cumplirse.
Y para que las cosas mejoren hace falta mucho trabajo, empezando en primer lugar por las autoridades. “En el Ministerio Publico nos tratan con indiferencia y a veces incluso nos humillan al manejar nuestros casos como si fuéramos paquetes: por una violación el agresor puede quedar en libertad si paga 3.000 quetzales (unos 350 dólares). En los que hay embarazo producto de la violación entonces son 5.000 quetzales (650 dólares)”.
Y es que el machismo más recalcitrante sigue imperando con fuerza entre los guatemaltecos, que justifican los asesinatos con frases como ‘algo habrán hecho’ o ‘se lo merecen’. Pero además el país cuenta con una legislación “caduca”, según Cruz, que critica que las leyes de Guatemala sigan protegiendo “la honra del hombre” y refiriéndose “a la mujer honesta”. “Si sumamos la indiferencia, la estigmatización, la ineficiencia del sistema, ¿qué nos queda?”.
“Necesitamos de vuestra solidaridad y el apoyo de la comunidad internacional porque eso nos da mucha fuerza para hacer frente a las autoridades. Pero sobre todo necesitamos recursos financieros porque nos gustaría abrir otro albergue aunque en las condiciones actuales es materialmente imposible. Nuestro objetivo es salvar vidas, no sumar nuevos casos de asesinatos, lo que queremos es restar, no seguir aumentado esta cifra grosera de mujeres muertas”.
DESAPARECIDOS ARGENTINOS EN ESPAÑA Junio 4, 2008
Posted by emiliolopezromero in COMENTARIOS.Tags: argentina, desaparecidos, dictadura
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El Equipo Argentino de Antropología Forense viaja a España en los próximos días para poner en marcha una campaña de recogida de muestras de sangre y testimorios de los familiares de desaparecidos en Argentina entre 1974 y 1983, que cuenta con el apoyo de la Embajada y los consulados argentinos en Madrid, Barcelona, Vigo, Cádiz y Tenerife.
La campaña tiene como objetivo principal recoger muestras de sangre, pero también permitirá tomar contacto con familiares de desaparecidos que pueden aportar información esencial para la identificación datos que, según aclara la Embajada, serán tratados “con la más absoluta confidencialidad”, informando los resultados exclusivamente a los familiares.
Conocer la historia personal de los desparecidos es, en muchos casos, un factor fundamental en el proceso de identificación. Por eso, quien tenga un familiar que haya sido víctima de desaparición forzada en Argentina entre 1974 y 1983, debe saber que una simple gota de su sangre puede ayudar a identificarlo.
La recogida de muestras en Madrid tendrá lugar del 12 al 19 de junio, entre las 9.00 horas y las 18.00 horas, en la Embajada de Argentina en Madrid, que está en la calle Pedro de Valdivia 21 (Metro Avenida de América). Próximamente darán a conocer los días en que se tomarán muestras en los consulados de Barcelona, Vigo, Cádiz y Tenerife.
Para concertar cita se han dispuesto un número de celular 608 972 984 y un correo electrónico derechoshumanos@portalargentino.net

AGENDA Junio 4, 2008
Posted by emiliolopezromero in AGENDA.add a comment

- Jueves, 19 de junio de 2008
- Casa de América
- Madrid, España
- 21.30 horas
El grupo de rock colombiano Aterciopelados ofrecerá el 19 de junio un concierto en el Anfiteatro Gabriela Mistral de la Casa de América, en Madrid, a partir de las 21.30 horas. Las puertas del reciento se abrirán media hora antes y el precio de la entrada son 15€