ASTIZ, ¿SE HARA POR FIN JUSTICIA? Junio 5, 2008
Posted by emiliolopezromero in COMENTARIOS.Tags: argentina, Derechos Humanos, desaparecidos, dictadura, plaza de mayo
trackback
El Angel Rubio, nombre de guerra de uno de los represores más sanguinarios de la dictadura argentina, tendrá que volver a sentarse en el banquillo de los acusados en Buenos Aires, esta vez por el secuestro y la desaparición de la
s monjas francesas Alice Domon y Leónie Duquet y de Azucena Villaflor, una de las ‘locas’ que fundó Madres de Plaza de Mayo
Alfredo Astiz, que ya en 1990 había sido condenado en ausencia por un tribunal de Paris por la desaparición de las dos religiosas, volverá a ser juzgado por estos crímenes, esta vez en Buenos Aires. Como en su anterior cita con la justicia francesa -a la que el muy cobarde no se presentó- ahora también se enfrenta a cadena perpetua junto a otros 12 represores, entre ellos el Tigre Acosta.
Corría 1977, cuando el joven marino Astiz logró infiltrarse en el grupo de familiares de desaparecidos que se reunían en secreto en la Iglesia de la Santa Cruz, en Buenos Aires, haciéndose pasar por uno de ellos, bajo el nombre de Gustavo Niño. Entre el 8 y el 10 de diciembre de ese año, el Grupo de Tareas 3.3.2 al que pertenecía el Angel de la Muerte secuestró a 12 personas, entre ellas a tres madres fundadoras y a las dos monjas francesas.
Fue, sin duda, un duro golpe para quienes entonces iniciaban la interminable búsqueda de sus seres queridos, luchando contra viento y marea, tocando cuantas puertas en
contraron en su camino, para que los malditos milicos les devolvieran a sus seres queridos. Pero desgraciadamente ninguna de las puertas se abrió entonces.
Quizá lo que sí se abrió, fruto de aquel horror, fue el camino para que surgiera un movimiento imparable -reconocido en la actualidad en el mundo- de organismos de Derechos Humanos, integrado por las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, por los Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas y tantos otros.
Azucena Villaflor sufrió el primer zarpazo de los milicos unos meses después del golpe de Estado, en noviembre de 1976, con el secuestro de su hijo Néstor y de su novia Raquel. Fue el inicio de un lento pero imparable caminar por comisarías, organismos oficiales, ministerios, vicarías… lugares donde fue conociendo a familiares de otros desaparecidos.
El 30 de abril de 1977, en un claro desafío a los militares -entonces quizá ingenuo- realizó su primera manifestación en la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, junto a otras 13 mujeres, sin saber que se convertiría tiempo después en una de las rondas más famosas del mundo, la de las Madres de Plaza de Mayo en la Pirámide de Mayo.
La historia de su secuestro y cautiverio en la ESMA ya la conocemos. La identificación de sus restos no llegó hasta julio de 2005.
Su cadáver fue uno de los lanzados al mar por los represores en los temidos Vuelos de la Muerte. Los cuerpos fueron apareciendo el litoral bonaerense, pero enterrados como NN.
En 2003, gracias al trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense, se descubrieron ocho nuevos esqueletos en la provincia de Buenos Aires, cinco de mujeres y tres de varones. Un juez mandó los huesos a un laboratorio de la ciudad de Córdoba y tras realizar varias pruebas se comprobó que pertenecían al grupo de personas secuestrados entre el 8 y el 10 de diciembre. Uno de ellos pertenecían a Azucena Villaflor, que fue incinerada y sus cenizas enterradas a los pies de la Pirámide de Mayo, por expreso deseo de sus familiares.
Comentarios»
No comments yet — be the first.