Carta de ‘Chicha’ a Clara Anahí Junio 18, 2008
Posted by emiliolopezromero in COMENTARIOS.Tags: abuelas, argentina, chicha, clara anahí, Derechos Humanos, plaza de mayo
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Desde este lado del Atlántico, y con la idea de darle la máxima difusión por todo el mundo, aquí va la carta que ‘Chicha’ Mariani ha escrito a su nieta Clara Anahí, a la que lleva buscando más de treinta años sin que hasta el momento se hayan podido encontrar…
Clara Anahí cumplirá 32 años el próximo 12 de agosto. Quizá todavía no sabe que su abuela la está buscando desde entonces, desde que los represores la robaron de los brazos de su madre, Diana Teruggi de Mariani, el 24 de noviembre de 1976.
Hace unos años, durante el juicio celebrado en La Plata contra uno de los genocidas que actuaron durante la dictadura, Miguel Oswaldo Etchecolaz –que fue condenado en 2006 a cadena perpetua– ’Chicha’ Mariani afirmaba emocionada…
“No me puedo dar el permiso de morirme, tengo que encontrar a mi nieta”
Para todo el que pueda aportar alguna información, el correo electrónico de ‘Chicha’ es mariaisabelchorobik@sinectis.com.ar y la página web de su asociación http://asociacionanahi.org.ar.
Ojalá Clara Anahí pueda leer pronto esta carta…

AGENDA Junio 11, 2008
Posted by emiliolopezromero in AGENDA.Tags: América Latina, bolívar, plaza de mayo
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- Viernes, 13 de junio de 2008
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Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo
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Buenos Aires, Argentina
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20.00 horas
La Embajada de Venezuela en Argentina y Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo invitan al lanzamiento de la Cátedra Libre Interuniversitaria ‘Simón Bolívar: Nuestra américa unida’, que tendrá lugar el viernes, 13 de junio, en el auditorio de la casa de estudios en Buenos Aires.
La charla inaugural será bajo el título ‘El rol de la educación en los procesos de transformación en América Latina’ y contará con invitados especiales a Héctor Navarro, ministro de Educación de Venezuela, y Luis Acuña, ministro de Educación Superior de Venezuela.
ASTIZ, ¿SE HARA POR FIN JUSTICIA? Junio 5, 2008
Posted by emiliolopezromero in COMENTARIOS.Tags: argentina, Derechos Humanos, desaparecidos, dictadura, plaza de mayo
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El Angel Rubio, nombre de guerra de uno de los represores más sanguinarios de la dictadura argentina, tendrá que volver a sentarse en el banquillo de los acusados en Buenos Aires, esta vez por el secuestro y la desaparición de la
s monjas francesas Alice Domon y Leónie Duquet y de Azucena Villaflor, una de las ‘locas’ que fundó Madres de Plaza de Mayo
Alfredo Astiz, que ya en 1990 había sido condenado en ausencia por un tribunal de Paris por la desaparición de las dos religiosas, volverá a ser juzgado por estos crímenes, esta vez en Buenos Aires. Como en su anterior cita con la justicia francesa -a la que el muy cobarde no se presentó- ahora también se enfrenta a cadena perpetua junto a otros 12 represores, entre ellos el Tigre Acosta.
Corría 1977, cuando el joven marino Astiz logró infiltrarse en el grupo de familiares de desaparecidos que se reunían en secreto en la Iglesia de la Santa Cruz, en Buenos Aires, haciéndose pasar por uno de ellos, bajo el nombre de Gustavo Niño. Entre el 8 y el 10 de diciembre de ese año, el Grupo de Tareas 3.3.2 al que pertenecía el Angel de la Muerte secuestró a 12 personas, entre ellas a tres madres fundadoras y a las dos monjas francesas.
Fue, sin duda, un duro golpe para quienes entonces iniciaban la interminable búsqueda de sus seres queridos, luchando contra viento y marea, tocando cuantas puertas en
contraron en su camino, para que los malditos milicos les devolvieran a sus seres queridos. Pero desgraciadamente ninguna de las puertas se abrió entonces.
Quizá lo que sí se abrió, fruto de aquel horror, fue el camino para que surgiera un movimiento imparable -reconocido en la actualidad en el mundo- de organismos de Derechos Humanos, integrado por las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, por los Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas y tantos otros.
Azucena Villaflor sufrió el primer zarpazo de los milicos unos meses después del golpe de Estado, en noviembre de 1976, con el secuestro de su hijo Néstor y de su novia Raquel. Fue el inicio de un lento pero imparable caminar por comisarías, organismos oficiales, ministerios, vicarías… lugares donde fue conociendo a familiares de otros desaparecidos.
El 30 de abril de 1977, en un claro desafío a los militares -entonces quizá ingenuo- realizó su primera manifestación en la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, junto a otras 13 mujeres, sin saber que se convertiría tiempo después en una de las rondas más famosas del mundo, la de las Madres de Plaza de Mayo en la Pirámide de Mayo.
La historia de su secuestro y cautiverio en la ESMA ya la conocemos. La identificación de sus restos no llegó hasta julio de 2005.
Su cadáver fue uno de los lanzados al mar por los represores en los temidos Vuelos de la Muerte. Los cuerpos fueron apareciendo el litoral bonaerense, pero enterrados como NN.
En 2003, gracias al trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense, se descubrieron ocho nuevos esqueletos en la provincia de Buenos Aires, cinco de mujeres y tres de varones. Un juez mandó los huesos a un laboratorio de la ciudad de Córdoba y tras realizar varias pruebas se comprobó que pertenecían al grupo de personas secuestrados entre el 8 y el 10 de diciembre. Uno de ellos pertenecían a Azucena Villaflor, que fue incinerada y sus cenizas enterradas a los pies de la Pirámide de Mayo, por expreso deseo de sus familiares.
LICHA Y ANA LIBERTAD Junio 3, 2008
Posted by emiliolopezromero in COMENTARIOS.Tags: abuelas, argentina, plaza de mayo
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Este fin de semana nos enteramos con tristeza del fallecimiento en La Plata de Alicia ‘Licha’ Zubasnabar de De la Cuadra, una incansable luchadora por los Derechos Humanos en Argentina que a sus 92 años no pudo ver cumplido uno de sus mayores sueños, por el que luchó durante tantos años, encontrar a su nieta Ana Libertad.
Esta correntina fue la primera presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, junto a María Isabel ‘Chicha’ Mariani, dos de esas “viejas locas” que
en 1977 decidieron enfrentarse al horror junto a otras diez madres y abuelas, para buscar a sus nietas y nietos nacidos en centros de torturas de la dictadura.
El horror personal había comenzado para ‘Licha’ un fatídico 2 de septiembre de 1976, cuando una de las temidas patotas de la dictadura secuestró a su hijo Roberto José en La Plata. Meses más tarde fue su hija Elena la que se perdió para siempre sin dejar rastro. Cuando se la llevaron, junto a su esposo Héctor, estaba embarazada de cinco meses. Desde entonces Licha no ha dejado de luchar.
Tras varios meses recorriendo comisarías, iglesias y dependecias oficiales, sin recibir respuesta de nadie. la familia De la Cuadra Zubasnabar pudo saber tiempo después que Elena dio a luz el 16 de junio de 1977 a una pequeña beba que llamaron Ana Libertad en la Comisaría Quinta de La Plata. Treinta años después Ana Libertad sigue desaparecida, al igual que otros 400 niños y niñas que todavía no han recuperado su identidad.

“Ana, tus padres te quisieron y amaron. Hoy no sabemos que hicieron de ellos ni de vos, pero sí sabemos que los seguimos buscando y que queremos para vos tu identidad, que sepas quien sos, que tengas tu derecho a la verdad, a un pasado…”
“(…) Hoy sos el botín de guerra de los asesinos (…) Pero los brazos están abiertos y en la tarea desde que tu padre pidió en la cárcel que te buscaran. La esperanza sigue en pie. No te olvidamos”.
Tras su muerte, desde Abuelas de Plaza de Mayo recuerdan a su fundadora como un ejemplo de lucha y perseverancia ante la adversidad, y aunque se fue sin poder conocer a su nieta, “sin duda alguna seguirá presente en todos nosotros, en cada uno de los nietos, y en la lucha por la Verdad, la Justicia y la Memoria”.
Y es que Licha nos abandona –muy probablemente ya esté junto a Roberto José y Elena– sólo unos días después de que las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaran que han recuperado a otra nieta de las garras de los asesinos: Laura Ruiz Dameri, hija de Silvia Beatriz Dameri y Orlando Antonio Ruiz, que nació en 1980 durante el cautiverio de su madre en la temida ESMA.
Silvia -embarazada de cinco meses cuando se la llevaron- y Orlando Antonio fueron secuestrados junto a sus dos hijos pequeños, Marcelo y María Victoria, ambos localizados por Abuelas en 1989 y 2000 respectivamente. Laura, mientras tanto, siguió viviendo bajo su falsa identidad, apropiada por el represor Antonio Azic, miembro de un grupo de tareas de la ESMA.
Aunque se negó a realizarse los análisis para confirmar su identidad, una juez ordenó obtener pruebas de ADN a través de objetos de la joven. Poco después, el Banco Nacional de Datos Genéticos corroboró que los genes de Laura se corresponden en un 99,999999999% con los de la familia Ruiz Dameri. Ya son 90 nietos y nietas recuperadas hasta el momento!.
